Menú y pedidos

App para pedidos en mesa sin comisión

Cómo funciona una app de pedidos en mesa sin comisión: QR, carrito, pedido armado a WhatsApp, qué cambia para el mesero, precio y cuándo no te conviene.

Equipo Clikify 6 min de lectura
En este artículo

Del enlace al pedido, sin una app intermediaria

  1. Paso 1

    Abren tu enlace o QR

    Desde Google, redes, mesa o empaque.

  2. Paso 2

    Eligen del menú

    Productos, cantidades, extras y total.

  3. Paso 3

    Recibes el pedido

    Llega armado a tu WhatsApp para confirmar.

Cómo leer este diagrama:Flujo de referencia de Vitrina. El negocio confirma el pedido y acuerda pago o entrega directamente con su cliente.

Una app de pedidos en mesa sin comisión es tu menú digital con carrito abierto desde el QR de la mesa: el comensal arma su orden, la envía a tu WhatsApp con platillos, cantidades y total, y tú la confirmas sin pagar porcentaje por venta. Con Vitrina cuesta $249 al mes más armado, y el cliente no instala nada.

Aquí va cómo funciona de verdad en un servicio de viernes, qué cambia para el mesero y la cocina, lo que este flujo no hace, el precio y cuándo no te conviene.

Qué es (y qué no es) una app de pedidos en mesa

Cuando alguien busca “app para pedidos en mesa” suele imaginar dos cosas distintas:

  • El comandero. Una tableta o app del mesero conectada al punto de venta: toma la orden, la manda a cocina, controla la cuenta. Es software de operación interna, con inventario y cortes de caja.
  • El menú con pedidos. Una página en tu dominio que el comensal abre con el QR de la mesa. Ve fotos y precios, toca ”+” en lo que se le antoja y el pedido llega armado a tu WhatsApp. Es software de venta, y es de lo que trata esta guía.

Los dos pueden convivir: uno recibe el pedido, el otro lo cobra. Lo que no conviene es contratar el primero creyendo que resuelve el segundo, ni al revés. La base de todo esto está en la guía de menú digital con QR, incluida la diferencia entre un menú que se ve y uno que vende.

Cómo funciona en la mesa, paso a paso

  1. El comensal escanea el QR de la mesa. Se abre tu menú en el navegador de su celular, con tus fotos y precios al día. No descarga nada ni crea cuenta.
  2. Arma su orden. Toca ”+” en los tacos, elige “sin cebolla”, agrega el agua de horchata. Las variantes van en el pedido, no en la memoria del mesero.
  3. Toca “Pedir por WhatsApp”. El pedido se convierte en un mensaje prellenado con platillos, cantidades, variantes y total. El cliente escribe su mesa si tu local trabaja así y lo envía con un toque.
  4. El negocio lo recibe en el chat de siempre. Alguien en caja o barra lee un mensaje tan claro como una comanda, contesta “va” y lo pasa a cocina como lo haga hoy.

Lo mismo sirve para el que pide desde su casa: un menú, dos puertas, con el mismo catálogo, los mismos precios y una sola lista de agotados.

Qué cambia para el mesero, la cocina y la caja

Para el mesero, el pedido deja de dictarse y empieza a confirmarse. Sigue llevando la comida, sigue vendiendo el postre; lo que se ahorra es la vuelta de “¿me repites lo de la mesa cuatro?”. En hora pico, esa vuelta es la que se convierte en mesa desatendida.

Para la cocina, la orden llega por escrito y completa. “Con todo”, “sin cebolla”, “copia con queso” vienen en el mensaje; no hay que reinterpretar la letra de nadie.

Para la caja, nada cambia. El cobro sigue en tu terminal, tu efectivo o tu punto de venta. Vitrina no procesa el pago ni cobra comisión: por eso el precio es una mensualidad fija y no un porcentaje del ticket.

Lo que este flujo no hace, para que no lo compres por lo que no es: no divide cuentas, no lleva inventario, no manda la orden a una pantalla de cocina. Si tu operación ya necesita eso, es un comandero, y este flujo puede alimentarlo, no sustituirlo.

Las tres protecciones que debes exigir

El miedo legítimo de todo dueño: “si abro pedidos desde la mesa, el viernes me revienta”. Exige estas tres piezas en cualquier sistema:

  1. Pausa con un botón. La cocina va al tope, pausas los pedidos, y el menú sigue visible como carta. Se despresuriza sin apagar el escaparate.
  2. Horarios de pedido propios. El local abre a la 1, pero los pedidos entran hasta las 10:30 para que la última orden no llegue con la plancha apagándose.
  3. El pedido llega armado, no conversado. Sin esto, cambiaste el “¿qué van a querer?” por diez mensajes de chat, que es peor.

Por qué “sin comisión” es el renglón que importa

Las apps de reparto cobran un porcentaje por pedido; la referencia pública y su cuenta anual están en comisiones de apps de reparto en México. Ese porcentaje puede valer la pena por el desconocido que te descubre en la app. Pero el comensal que ya está sentado en tu mesa cuatro no lo trajo ninguna plataforma: pagar comisión por su pedido es regalar margen por un cliente que ya era tuyo.

Un menú propio con pedidos cuesta una mensualidad fija. Con Vitrina son $2,490 de armado más $249 al mes, o $2,490 al año con el armado incluido, sin comisión sean 5 o 500 pedidos. La mecánica del cobro, el guion de respuesta y cómo medir cuántos pedidos entran están en pedidos por WhatsApp sin comisiones.

App de repartoComanderoMenú con pedidos (Vitrina)
Quién pideEl cliente, en la app de ellosEl meseroEl cliente, desde el QR de tu mesa
CostoPorcentaje por pedidoLicencia o equipoMensualidad fija, sin comisión
Tu marcaLa de la appInternaLa tuya, en tu dominio
El cliente instalaSu appNadaNada
Cobra por tiSí, con comisiónSíNo; cobras como siempre

Cuándo no te conviene

  • Si tu servicio es de mesero de toda la vida y así te va bien. Una fonda con menú del día y clientela de años no necesita que nadie escanee nada; necesita al mesero que ya sabe qué van a pedir.
  • Si tu clientela no trae el celular en la mano. Comedores industriales, restaurantes de manteles largos donde el teléfono se guarda: ahí el papel y la persona siguen ganando.
  • Si lo que te duele es la cuenta, no el pedido. Dividir cuentas y controlar inventario lo resuelve un punto de venta, no este flujo.
  • Si no vas a mantener el menú. Un precio viejo en el celular del cliente es una discusión que pagas tú. Si nadie va a actualizarlo, quédate con la carta impresa.

Cómo probarlo antes de decidir

Recorre el carrito en la demo de taquería desde tu celular: arma unos tacos, elige una variante y revisa el mensaje final sin enviarlo. Así se ve exactamente lo que recibiría tu WhatsApp desde una mesa. Después, la guía para restaurantes lo aterriza a tu operación con precios y un negocio real que puedes visitar; empiezas con 30 días de prueba sin pagar.

La prueba de si lo necesitas ya la tienes: cuenta cuántas veces el viernes pasado un mesero tuvo que regresar a una mesa a confirmar lo que ya le habían pedido. Cada una de esas vueltas es un pedido que pudo llegar armado.

Preguntas frecuentes

¿Mis clientes tienen que descargar una app para pedir en mesa?

No. Escanean el QR de la mesa, el menú se abre en el navegador del celular, arman su pedido con el carrito y lo envían por WhatsApp, que ya tienen instalado. No hay registro ni contraseña.

¿Cómo sé de qué mesa viene el pedido?

El mensaje llega prellenado con platillos, cantidades, variantes y total, y el cliente puede escribir su número de mesa antes de enviarlo. En la práctica funciona igual que el "mesa 4" que hoy dice en voz alta, pero por escrito y con el pedido completo.

¿Cuánto cuesta una app de pedidos en mesa sin comisión?

Vitrina cuesta $2,490 de armado más $249 al mes, o $2,490 al año con el armado incluido, sin comisión por pedido, sean 5 o 500. Empieza con 30 días de prueba sin pagar.

¿Sustituye a mi punto de venta o comandero?

No. Vitrina ordena la entrada del pedido; el cobro, la cuenta dividida y el control de inventario siguen en tu caja o tu sistema de siempre. Si hoy no tienes punto de venta, tampoco lo necesitas para empezar.

¿Puedo pausar los pedidos cuando la cocina va al tope?

Sí. Los pedidos se pausan con un botón y el menú sigue visible como carta; también puedes definir horarios de pedido distintos del horario del local.